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Un impuesto sobre el patrimonio europeo y progresivo para financiar la respuesta europea al COVID

Resumen: Los gobiernos europeos han reaccionado rápidamente a la crisis de COVID y ahora debaten sobre las distintas maneras de mutualizar el coste de la epidemia. Este artículo propone la creación de un impuesto sobre el patrimonio, progresivo, de duración limitada y ámbito europeo, que recaiga sobre el patrimonio neto del 1% de los individuos más ricos. Si la lucha contra COVID-19 requiere emitir eurobonos por una cuantía equivalente a 10 puntos del PIB de la UE (o un fondo de rescate por valor de 10 puntos del PIB de la UE), un impuesto progresivo sobre el patrimonio sería suficiente para pagar toda esta deuda adicional al cabo de diez años.

Los gobiernos europeos han reaccionado rápidamente a la crisis de COVID y ahora están debatiendo distintas formas de mutualizar el coste de la epidemia. Esta mutualización no solo es políticamente adecuada para salvar el proyecto europeo, sino que también es la respuesta óptima desde una perspectiva económica. El choque del COVID, brusco y masivo, coloca a países europeos con limitado margen de maniobra fiscal, como por ejemplo Italia, bajo estrés financiero. La mutualización es la forma más eficiente de permitir a estos países implementar rápidamente las políticas necesarias para hacer frente a la crisis de salud pública y proteger a la población de las dificultades económicas. La solidaridad es la mejor estrategia dadas las grandes externalidades positivas que las rápidas políticas de salud pública y de estímulo de un país tienen para otros Estados miembros de la UE.

Hay sobre la mesa varias opciones para mutualizar el coste de la pandemia (1). Una opción implica una nueva línea de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) con condicionalidad limitada. Otras opciones implican la emisión de eurobonos o la creación de un fondo de rescate del coronavirus en la UE (2). Independientemente de los detalles exactos de implementación, todas estas opciones se beneficiarán del respaldo del BCE, de modo que, a corto y medio plazo, todos los países tendrán la liquidez necesaria para combatir el virus. Pero surgirá la cuestión de cómo lidiar con la deuda mutua heredada, una vez que haya pasado la crisis. El peligro es que, cuando pase lo peor de la crisis, el sentimiento de solidaridad se evapore rápidamente y Europa repita los trágicos errores de la crisis de la deuda europea, que obstaculizó una rápida recuperación de la Gran Recesión.

Por esta razón es fundamental definir ahora una estrategia clara y común para el reembolso de cualquier deuda extra. Una estrategia clara no solo favorecerá un rápido rebote económico después de la crisis, sino que también facilitará la aceptabilidad política de poner en marcha hoy los eurobonos (o un fondo común de rescate), al clarificar la asignación de los costes.

* * *

¿Qué nos enseña la historia económica sobre formas justas y efectivas de lidiar con el exceso de deuda pública? Podemos mirar hacia atrás para ver cómo los gobiernos lidiaron con la masiva deuda pública acumulada en el transcurso de la primera mitad del siglo XX. En retrospectiva, Alemania siguió el mejor camino. En lugar de devaluar su deuda, como hizo Francia de inmediato (con tasas de inflación anual del 50% entre 1945 y 1948) o como el Reino Unido de manera más gradual (no eliminó su enorme deuda hasta la década de 1970 con tasas de inflación de dos dígitos durante toda una década), Alemania estableció impuestos progresivos sobre el patrimonio. Estos impuestos, que se aplicaban a la riqueza neta (suma de activos restando las deudas), tenían una duración limitada y eran altamente progresivos, allanaron el camino para el milagro económico alemán de la posguerra (Hicks et al. 1941, Eichengreen 1990, Hughes 1999). Lo más acertado es seguir el ejemplo que estableció Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Por ello proponemos la creación de un impuesto sobre el patrimonio progresivo, de duración limitada y ámbito europeo que recaiga sobre el patrimonio neto del 1% de los individuos más ricos. Los ingresos se destinarían al reembolso de los eurobonos emitidos durante la crisis de COVID o a la financiación de un fondo de rescate común.

¿Por qué un impuesto europeo progresivo sobre el patrimonio es la mejor solución? Emitir deuda pública tiene el efecto de transferir riqueza del sector público al sector privado. Las personas que mantienen sus ingresos durante la crisis disminuyen el consumo y, por lo tanto, ahorran más. Estos ahorros financian la nueva deuda pública que ayuda a quienes pierden sus ingresos durante la crisis. Dado que un gran aumento de la deuda pública significa una gran creación de riqueza privada, parece natural pedir que la riqueza privada contribuya a pagar la deuda pública después de la crisis. Dado que la riqueza privada es fungible, no es razonable pedir solo a los propietarios de los eurobonos que contribuyan al pago de la deuda. Por eso tiene más sentido un impuesto sobre el patrimonio basado en el patrimonio integral. Un impuesto sobre el patrimonio es preferible a la inflación porque clarifica la asignación de costes, mientras que la inflación redistribuye la riqueza de una manera opaca y caótica.

Los más vulnerables se han visto afectados de manera desproporcionada por el confinamiento, ya que la mayoría de las personas con ingresos altos pueden trabajar desde casa y los ricos pueden usar su riqueza para superar mejor el impacto. Por lo tanto, hacer que el impuesto sobre el patrimonio sea progresivo también tiene sentido. Dado que la riqueza está muy concentrada, más que la renta y el consumo, es la herramienta fiscal más progresiva. El 1% de las personas más ricas posee entre el 20% y el 25% de la riqueza total en Francia, Alemania, España y Escandinavia (3). Esto significa que un impuesto sobre el patrimonio aplicado solo al 1% de los europeos más ricos generaría una gran cantidad de ingresos fiscales al tiempo que preservaría la riqueza del 99% más pobre.

¿Por qué recaudar este impuesto al nivel europeo? Primero, porque este es probablemente el mejor nivel para implementar y hacer cumplir un impuesto sobre el patrimonio efectivo. Con un impuesto europeo sobre el patrimonio, la migración de contribuyentes ricos dentro de la Unión Europea se vuelve irrelevante (Kleven et al. 2020). La aplicación se ve facilitada por la cooperación transfronteriza entre los bancos y administraciones tributarias (Saez y Zucman 2019). Más importante aún, un impuesto a nivel europeo sería una manifestación concreta de la solidaridad europea en la lucha contra la epidemia de COVID. La discusión sobre cómo pagar los costes de la crisis ya no se plantearía como una cuestión de transferencias internacionales (entre países europeos) y se centraría la discusión en las transferencias entre individuos según su capacidad económica (independientemente de su nacionalidad). Esto superaría las oposiciones basadas en intereses nacionales egoístas y contribuiría a crear la sensación de que Europa puede funcionar para todos.

Se podría argumentar que actualmente no existe una base legal para un impuesto europeo. Pero los tratados pueden y serán modificados para permitir la mutualización de la deuda. No hay razón para creer que los argumentos que justifican la necesidad de coordinar nuestra respuesta al virus no puedan aplicarse de manera similar para justificar la coordinación en el pago de sus costes. Si un acuerdo a escala de la UE no se materializa, un grupo más pequeño de países podría optar por crear un impuesto sobre el patrimonio común, allanando el camino para un impuesto a nivel de la UE.

Parámetros propuestos para un Impuesto COVID sobre el patrimonio

Grupo de riqueza Umbral Tipo marginal Base imponible sobre el umbral  (% PIB)
1% más rico 2 M euros 1% 67,5%
0,1 % más rico 8 M euros 2% 30 %
Mil millonarios 1.000 M euros 3% 7%

Dicho impuesto recaudaría el 1,05% del PIB de la UE cada año, teniendo en cuenta las respuestas de evasión y elusión. Si luchar contra el covid-19 requiere emitir 10 puntos del PIB de la UE en eurobonos (o un fondo de rescate por valor de 10 puntos del PIB de la UE), un impuesto progresivo sobre el patrimonio sería suficiente para reembolsar esta deuda adicional al cabo de 10 años.

Según nuestras estimaciones, un impuesto europeo sobre el patrimonio del 1% más rico podría generar una cantidad considerable de ingresos fiscales. Para ver esto, comenzamos por el hecho de que la riqueza agregada de los hogares de la UE vale aproximadamente cinco veces el PIB (Piketty y Zucman 2014). El 1% de los adultos europeos más ricos posee aproximadamente el 22,5% de la riqueza total, y el 0,1% superior aproximadamente el 10%. El impuesto europeo sobre el patrimonio que proponemos exonera a las personas con un patrimonio neto por debajo del umbral del 1% superior (que ronda los 2 millones de euros); sólo gravaría la riqueza por encima de este umbral. El patrimonio imponible representaría alrededor del 60% del patrimonio total del 1% superior, es decir, el equivalente al 67,5% del PIB de la UE (4) (22,5 x 0,6 x 5).

El patrimonio imponible por encima del umbral superior del 0,1% (que es de alrededor de 8 millones de euros por adulto) representaría el 30% del PIB de la UE.

Según los datos de multimillonarios de Forbes para 2019, había 330 multimillonarios de la UE con un patrimonio imponible colectivo casi exactamente igual a 1 billón de euros, aproximadamente el 7% del PIB de la UE.

Un impuesto progresivo sobre el patrimonio a un tipo del 1% por encima del umbral del 1% superior y un 1% adicional por encima del umbral del 0,1% superior, y un 1% adicional por encima de 1000 millones de euros, generaría, por tanto, un 1,05% del PIB de la UE en ingresos cada año (5). Si luchar contra COVID-19 requiere emitir 10 puntos del PIB de la UE en eurobonos (o un fondo de rescate por valor de 10 puntos del PIB de la UE), un impuesto progresivo sobre el patrimonio sería suficiente para reembolsar toda esta deuda adicional al cabo de diez años.

¿Qué pasa con los riesgos de que gravar la riqueza pueda obstaculizar el crecimiento después de la recesión? En comparación con otras formas de consolidación fiscal o contracción del gasto público para pagar la deuda de eurobonos de COVID, es menos probable que un impuesto sobre el patrimonio perjudique el crecimiento. En gran parte porque un impuesto sobre el patrimonio por tiempo limitado funciona como un impuesto sobre el capital: grava la acumulación pasada, pero los rendimientos de la inversión y la innovación actuales no se ven afectados. Se debe tener en cuenta que estos tipos impositivos (1% por encima de 2 millones de euros, 2% por encima de 8 millones de euros, 3% por encima de 1000 millones de euros) no son elevados ni son una novedad. Están en línea con las tasas aplicadas por los muchos países europeos que tenían impuestos sobre el patrimonio hasta hace poco, como Francia, Alemania, Dinamarca y Suecia y como en las recientes propuestas para un impuesto federal sobre el patrimonio hechas en los EE. UU. (Saez y Zucman 2019).

Referencias

  • Albers, T N H, C Bartels, and M Schularick (2020), «The Distribution of Wealth in Germany, 1895-2018».
  • Alstadsæter, A, N Johannesen, and G Zucman (2018), «Who owns the wealth in tax havens? Macro evidence and implications for global inequality», Journal of Public Economics 162: 89-100.
  • Alstadsæter, A, N Johannesen, and G Zucman (2019), «Tax evasion and inequality», American Economic Review 109(6): 2073-2103.
  • Alvaredo, F, L Chancel, T Piketty, E Saez, and G Zucman (eds) (2018), World inequality report, Belknap Press.
  • Baldwin, R and B Weder di Mauro (eds) (2020), Mitigating the COVID Economic Crisis: Act Fast and Do Whatever It Takes, a VoxEU.org eBook, CEPR Press.
  • Eichengreen, B (1990), “The capital levy in theory and practice”, in R Dornbusch and M Draghi (eds), Public Debt Management. Theory and History, CUP.
  • Garbinti, B, J Goupille-Lebret, and T Piketty (2017), «Accounting for wealth inequality dynamics: Methods, estimates and simulations for France (1800-2014)».
  • Giavazzi, F and G Tabellini (2020), “Covid Perpetual Eurobonds: Jointly guaranteed and supported by the ECB”, VoxEU.org, 24 March.
  • Hicks, J, U Hicks and L Rostas (1941), The Taxation of War Wealth, OUP.
  • Hughes, M L (1999), Shouldering the Burdens of Defeat: West Germany and the Reconstruction of Social Justice, University of North Carolina Press.
  • Kleven, H, C Landais, M Munoz, and S Stantcheva (2020), “Taxation and Migration: Evidence and Policy Implications”, Journal of Economic Perspectives, forthcoming.
  • Piketty, T, and G Zucman (2014), «Capital is back: Wealth-income ratios in rich countries 1700–2010.» The Quarterly Journal of Economics 129(3): 1255-1310.
  • Saez, E, and G Zucman (2019), «Progressive wealth taxation,» Brookings Papers on Economic Activity, Fall.

Notas

1 Véase Baldwin y Weder di Maruo (2020), Giavazzi y Tabellini (2020) y https://www.bruegel.org/2020/03/esm-credit-lines-corona-bonds-euro-area-treasury-one-off-joint-expenditures-what-are-the-options-for-the-eu-council/https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/25/shock-coronavirus-split-europe-nations-share-burden

https://www.ft.com/content/3f6c31fb-c59c-4aa0-88fd-275a880dad1a 

3 Véase Alvaredo et al. (2018) para estimaciones de Francia y España; Albers et al. (2020) para el caso de Alemania; Alstadsæter et al. (2019) para Escandinavia (Noruega, Suecia y Dinamarca).

4 Esto equivale a asumir que el parámetro de Pareto de la parte superior de la distribución de la riqueza es a=(2.5)/(2.5-1)=1.67 en línea con las estimaciones de Garbinti et al. (2017) para Francia.

5 Las estimaciones de la distribución de riqueza están basadas en la riqueza declarada o ingresos de capital declarados por motivos fiscales. Por esto no representan la evasión fiscal neta de los Europeos del 1% más rico (véase Alstadsæter et al. 2018).

****
Camille Landais, Profesor de economía en London School of Economics
Emmanuel Saez, Profesor de economía en University of California, Berkeley
Gabriel Zucman, Profesor de economía en University of California, Berkeley

Sin Permiso
Fuente: https://voxeu.org/article/progressive-european-wealth-tax-fund-european-covid-response
Traducción: Santiago Alonso Álvarez

 

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